martes, 15 de marzo de 2011

“Los servidores públicos son los más discriminadores”

Es una de las principales conclusiones a la que llegaron los participantes de los Talleres de Fortalecimiento de Liderazgos contra el Racismo y la Discriminación, realizado en 5 ciudades de nuestro país y la persistencia de este problema pone de manifiesto la manera en la que el Estado se relaciona con quienes integramos el Perú, al no existir una política pública de trato igualitario y de respeto con la población indígena.
Se podrá argumentar que este maltrato de los servidores públicos se da por igual en diferentes lugares y no únicamente con poblaciones indígenas, pero entonces la pregunta es ¿por qué este maltrato?
La estructura sobre la que se ha establecido la sociedad peruana es profundamente discriminadora y jerárquica, en donde quien tiene un lugar o “puesto” lo utiliza para acentuar estas jerarquías y diferencias, para establecer un “soy mejor” que disipe o alivie el trauma de haber sufrido esta jerarquía en carne propia. Es un ejercicio de violencia mediante el cual se afirma la satisfacción de tener poder, pues muchas veces el servidor público no es tan diferente en rasgos físicos de quienes discrimina.
El problema es que estos comportamientos son sistemáticos, es decir, no están referidos a un solo ámbito, sea este salud, educación o justicia, sino en todos los ámbitos públicos y privados (como los bancos y empresas) y frente a los cuales el estado no realiza ninguna acción sostenida, y han sido las organizaciones indígenas quienes muchas veces han realizado foros con funcionarios públicos para expresarles su malestar.
El uso de idioma originario, la implementación de servicios que respete prácticas tradicionales y la incorporación de los aportes culturales indígenas en la enseñanza regular en todos los colegios (no solo en áreas rurales) son algunas de las demandas de las organizaciones indígenas.
Para establecer las múltiples formas en la que se manifiesta las prácticas discriminatorias los Observatorios Indígenas han establecido planes de trabajo que contemplan el monitoreo y vigilancia a determinados servicios públicos de su localidad para establecer patrones y pautas y sustentar así el ejercicio sistemático de estos procedimientos para su erradicación.
Los servidores públicos son la cara visible del Estado y mientras persistan estas prácticas las brechas en la construcción de una sociedad inclusiva serán un reto permanente para las organizaciones indígenas.

Los observatorios Indígenas

Uno de los aspectos fundamentales del ejercicio de la ciudadanía es la participación activa en la búsqueda de soluciones en los asuntos que nos afectan y afectan a la sociedad en general dentro de espacios de decisión.
Es un ejercicio de poder, basado en el reconocimiento de nuestros derechos, de sabernos y reconocernos entre iguales a un mismo nivel y con propuestas a negociar y tratar. Construir esta situación es la tarea del ejercicio y conocimiento de nuestros derechos como pueblos indígenas.
La historia de muchas de nuestras organizaciones están marcadas por la respuesta a situaciones concretas: afirmación de identidad, rescate cultural, reivindicaciones territoriales etc. en la práctica es el ejercicio de determinados derechos pero no de un conjunto de derechos. El reconocimiento y el ejercicio de nuestros derechos como pueblos indígenas son una labor reciente y que estamos desarrollando con nuestras comunidades.
En este proceso, desde 2008, se ha desarrollado una serie de actividades bajo el título de “Construyendo Sociedades Inclusivas”, las cuales tenían como objetivo, capacitar a las organizaciones indígenas para la recopilación de casos de racismo y discriminación racial en sus localidades y constituir Observatorios Indígenas contra el racismo, que dieron por resultado la elaboración de un informe alternativo presentado al Estado peruano en la cesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU y en donde se resaltaban los sucesos de Bagua, en donde murieron indígenas y policías enfrentados a consecuencia de los decretos emitidos por el Estado que vulneraban los derechos indígenas referidos a la Consulta previa, como un desacierto por parte del gobierno para resolver una crisis desencadenada por su decisión unilateral de entregar tierras en concesión. 
Pasada esta crisis, y teniéndola como paradigma de cómo el Estado se relaciona con la organizaciones indígenas se retomaron las actividades de recopilación de testimonios para establecer los patrones y pautas con  los cuales se manifiesta el racismo. A mediados de 2010 se inician las actividades para consolidar los Observatorios Indígenas contra el racismo y la Discriminación, dando inicio a esta etapa con el Taller Nacional: Fortaleciendo Liderazgos Contra el Racismo y la Discriminación en setiembre de 2010, haciéndose un balance de lo realizado, los nuevos líderes que se integrarían al proceso y las alianzas necesarias para viabilizar las actividades.
El principal acuerdo fue la realización de talleres descentralizados para actualizar información sobre la problemática del racismo y discriminación, capacitar a nuevas lideresas, trazar estrategias para la participación e inclusión de jóvenes y establecer el plan de actividades de los observatorios.
Entre agosto y diciembre de 2010, se ha llevado a cabo en las ciudades de Nazca (Ica), Huamanga (Ayacucho), Pucallpa (Ucayali), Satipo (Junín) y Cajamarca (Cajamarca) los Talleres de Fortalecimiento de Liderazgos Contra el Racismo y la Discriminación, contando con la participación de 130 lideresas y líderes de organizaciones andinas y amazónicas. El balance de este proceso indica que:

  1. Al ser el racismo un problema múltiple, requiere de un enfoque integral, y por lo tanto de materiales que puedan ayudar a las organizaciones indígenas a identificarlas.

  1. Incidir de manera sostenida en las instituciones estatales y en sus funcionarios para erradicar las prácticas discriminatorias.

  1. Trazar una estrategia para el involucramiento de jóvenes líderes e incentivarlos a ser parte activa en estas actividades.

  1. Fomentar una cultura de respeto a todo nivel.

  1. Pasar del nivel de queja al de elaboración de propuestas sustentadas y fundamentadas. 

El 2011 se inicia con la implementación de los planes de trabajo de los observatorios, centrados básicamente en el recojo de testimonios sobre discriminación, principalmente en el sector salud, educación y justicia y acciones de diversa índole para sensibilizar a la comunidad y a la sociedad.

Derechos Indígenas y Sociedades Inclusivas

Desde 1997, Chirapaq Centro de Culturas Indígenas del Perú viene acompañando a organizaciones andinas y amazónicas en el proceso de visibilizar uno de los principales obstáculos para nuestro desarrollo como pueblos indígenas: el racismo y la discriminación.
Este acompañamiento se dio principalmente impulsando y promoviendo el Taller Permanente de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú, hoy convertido en la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú con quienes, en sus respectivas organizaciones, fuimos examinando e identificando las diferentes formas en la que se presentaba el racismo contra los pueblos indígenas.
Posteriormente conformamos la Comisión Nacional Interétnica del Perú, que articuló por primera vez en nuestra historia a organizaciones andinas, amazónicas y afroperuanas, en un esfuerzo por visibilizar y analizar las múltiples formas en que se presenta y nos afecta el racismo y la discriminación.
Diversos documentos y pronunciamientos se han dado a lo largo de estos años, con la única finalidad de contribuir a que el racismo y la discriminación sean reconocidos como problemas urgentes a ser abordados por el Estado. En este camino se ha participado en varios eventos internacionales, siendo el más importante la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, Xenofobia y otras formas conexas de Intolerancia, realizado en Durban, Sudáfrica, en setiembre de 2001, así como en los posteriores encuentros de evaluación en torno a la aplicación del Plan de Acción acordado en dicho evento.
Paralelamente, el trabajo emprendido por Chirapaq se ha orientado a la recuperación de saberes indígenas como medio de fortalecer nuestra identidad con la finalidad de superar y erradicar las ideas y prácticas excluyentes que identifican todo lo referido a los pueblos indígenas como atrasado, sin importancia o con poca aplicación para el desarrollo.
Se podría mencionar otros aspectos, pero lo central es que seguimos excluidos de los espacios de decisión no por una decisión nuestra sino por condiciones que nos han sido impuestas desde siglos atrás.
Para superar estos problemas hemos comprendido que el conocimiento y ejercicio de los derechos humanos es fundamental para nuestra condición de ciudadanas y ciudadanos, y para ser más precisos, el ejercicio de nuestros derechos como pueblos indígenas nos da la condición de ciudadanas/os indígenas dentro de una sociedad diversa, múltiple y heterogénea y de esta manera dejar de lado las falsas ideas de una sociedad única y homogénea.
Si la concepción del Perú como una sociedad homogénea ha significado la exclusión y la identificación de los pueblos indígenas como tales, Chirapaq ha incidido en el reconocimiento de la diversidad, fortaleciendo las identidades indígenas, difundiendo los Convenios y Tratados internacionales referidos a los pueblos indígenas y fundamentalmente la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, como medios eficaces para fortalecer nuestra identidad, nuestra ciudadanía y de esta forma contribuir a la construcción de sociedades inclusivas. 

CHIRAPAQ. 25 años por nuestros pueblos y culturas

Chirapaq Centro de Culturas Indígenas del Perú se institucionaliza hace 25 años con la finalidad de afirmar la identidad y promover los derechos de los pueblos indígenas en una situación muy crítica para nuestro país y especialmente para Ayacucho: los años de la guerra interna.
Quienes fundan y definen la filosofía y ética de Chirapaq, venían del movimiento indígena, nutridos de experiencias varias y ejerciendo actividades diversas tanto académicas, profesionales como artísticas. La apuesta por la cultura en una situación de violencia permitió recuperar el sentido y la apuesta por la vida. De esta forma tanto en el asentamiento humano Horacio Cevallos de Lima formado por los desplazados de la guerra, como en  Ayacucho con los huérfanos y adultos mayores se inició la recuperación espiritual mediante las artes y vinculando dos generaciones extremas: los niños y niñas con los ancianos y ancianas, ya que la generación intermedia había sido reducida considerablemente.
Este acercamiento se dio mediante la enseñanza del tejido y el significado de su simbología, los espacios estratégicos fueron los comedores que Chirapaq fue levantando en unión con las comunidades y en donde se procedió a recuperar la alimentación y nutrición sobre la base de productos andinos, dándose inicio a dos programas que hasta el día de hoy siguen vigentes: Soberanía alimentaria y Ñoqanchiq “desde nosotros mismos”.
Este camino en la recuperación de las comunidades afectadas por la violencia y en general de los pueblos indígenas ha llevado a Chirapaq a desarrollar diversas propuestas e impulsar diferentes espacios a nivel nacional como el Taller Permanente de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú y la Comisión Nacional Interétnica del Perú, integrada esta última por organizaciones andinas, amazónicas, afroperuanas y de desplazados por la guerra. En el caso del Taller permanente por su dinámica y siguiendo su propio proceso de afirmación hoy se ha convertido en la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú -ONAMIAP.
En el plano internacional, Chirapaq participó activamente en la creación del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas, en la formulación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en la conformación del Foro Internacional de Mujeres Indígenas y el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas entre otros espacios.
Chirapaq es una palabra proveniente del quechua ayacuchano cuyo significado es “centellar de estrellas” fenómeno que se produce en las noches cuando dos estrellas “chocan” entre sí produciendo un destello. Como concepto y acción el sueño de Chirapaq ha sido motivar mediante acciones (las estrellas) el desarrollo de iniciativas (el centellar) que nos permitan el ejercicio pleno de nuestros derechos como pueblos indígenas.
En este proceso se han generado líneas de trabajo como el Programa de Mujer Indígena que se orienta principalmente a facilitar los instrumentos a las lideresas indígenas para el mejor desempeño de sus actividades, lográndose que muchas de ellas se encuentren en estos momentos ejerciendo cargos públicos; el Programa Aportes que trabaja el enfoque de educación intercultural en los colegios como una propuesta integral que engloba a todo el sistema educativo tanto urbano como rural; el Programa de Incidencia y Política dentro del cual se encuentra comunicación indígena y racismo.
El problema del racismo en nuestro país ha sido abordado principalmente por algunos académicos, estando los pueblos indígenas dentro de sus enfoques como “grupo objetivo” nunca como interlocutores, es por esta razón y con la finalidad de evidenciar desde nuestro diario vivir y sentir las manifestaciones y efectos del racismo y discriminación, desde 1997 se inició con el Taller Permanente de Mujeres Indígenas diversos procesos que nos han llevado desde la reflexión en diversas comunidades y con diferentes actores sociales hasta foros y seminarios de carácter internacional, participándose en los procesos pre y post Durban y de manera activa en la III Conferencia Mundial Contra el Racismo realizado en Durban, Sudáfrica en 2001.
A partir de Durban y en función al Plan de Acción emitido en dicha conferencia, se han realizado acciones de difusión de los contenidos del Plan y reuniones con representantes estatales para ver los avances en su aplicación, llegándose a la constatación, una vez más, que para el Estado poco o nada le interesa resolver las causas y consecuencias del racismo.
Entonces nos corresponde a las organizaciones indígenas desarrollar las acciones y poner en marcha los mecanismos para enfrentar este problema. En este andar se realizaron seminarios y foros como el de setiembre de 2006 denominado “Hacia un Continente Inclusivo” con la participación nacional de las organizaciones indígenas, la Comisión Nacional Interétnica del Perú y delegaciones extranjeras.
 Desde el 2008 se ha iniciado un proceso que denominado “Construyendo Sociedades Inclusivas” el cual entre sus resultados de una primera etapa estaba la conformación de los Observatorios Indígenas contra el Racismo y la Discriminación, para luego iniciar acciones de vigilancia y elaboración de informes sobre la situación del racismo en las ciudades de Ica, Satipo, Huamanga, Pucallpa y Cajamarca.
Las acciones contra el racismo no solo están referidas al ámbito nacional. A nivel internacional con el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de la Región Sudamérica se ha trazado un Plan de Acción al 2015 y en diversos eventos como el VI Encuentro Continental de Mujeres Indígenas a realizarse en marzo de 2011 en México, también se abordará esta problemática.
A nivel nacional los Observatorios Indígenas están concebidos como un medio para que las organizaciones indígenas recaben información en sus localidades sobre actos de discriminación para luego establecer patrones discriminatorios y sobre esta “evidencia” formular propuestas de políticas públicas.
El sueño de Chirapaq de iniciar acciones que luego sean apropiadas por parte de las organizaciones y recorrer ambos el camino de la recuperación de nuestros derechos, la afirmación de nuestra identidad y la alegría de vivir en un país inclusivo y de respeto a las diversidades nos continúan animando y alentando.